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miércoles, 28 de septiembre de 2011

Historias de un vestuario: Cuando Pablo impuso el "catenaccio"

Era la primera vez que nos apuntábamos al trofeo rector todos los colegas de la facultad. Y la primera vez que íbamos a hacer las cosas serías. Para ello, Pablo, un chico curtido en mil batallas, y gran amigo se decidió a tirar del carro. No sólo era ir a pasar las mañana a jugar. Ya que estábamos, queríamos hacer las cosas bien e intentar llegar lo más lejos posible. Pues bien, en el primer partido jugando un 4-4-2 clásico, nos metieron un set (6-0 ante la politécnica).

"Así no vamos a ninguna parte. Hay que blindar nuestra portería y balones largos para Juan y Álex, que ya cazarán alguna. Los demás a defender y veremos lo que pasa. A balón parado tenemos que hacer daño. Colguemos todos los balones al área a ver si hay suerte". Pues bien, en el siguiente partido ante los campeones del torneo pasado, Arquitectura, nos pusimos el mono de trabajo. Las risas eran considerables cuando vimos a unos tios que nos sacaban dos cuerpos a todos. Nos pusimos la piel de oveja, pero por dentro eramos lobos. Marcador final 4-3 para el "catenaccio" (hat trick de Juan y gol de cabeza de Alfredo)...Poco a poco y con una táctica ultradefensiva, basada en el orden, disciplina y dejando recados al rival fuimos ganando partidos: Con un 4-1-3-2 que en realidad era un 8-1-1 nos metimos en cuartos de final. El rival, Ciencias, subcampeones de la edición anterior.

Para el partido, no contábamos con portero, en realidad en ningún momento del torneo tuvimos portero. Raul, fue el llamado héroe, ya que se puso de portero durante el torneo sin haberse puesto nunca unos guantes. ¡Y lo bordó!. Pero para el decisivo encuentro de cuartos, se había lesionado el hombro y era baja. Pero Pablo, de forma avispada colocó la tarjeta Uva de un descarte entre todas, y fichó para la ocasión a un portero de fútbol sala, no es lo mismo, vale, pero como parche valía.

Tras una mañana entera pensando: "¿a quién pongo?, ¿y si juego así?, ¿Iñaki de lateral?, ¿Y si hace el ridículo?...Álex, ¿pongo a Iñako de lateral?". "Por mi sí","tranquilo,que hoy hago la metralleta"; le contesté. Al llegar al campo, nos dieron vestuario y Pablo dió su charla: "balones en largo, siempre en largo, no quiero que la perdáis a lo tonto...Juan y Álex ya se las apañarán". La alineación de aquella tarde de diciembre fue: Miguel: Adri, Alberto, Fer e Iñaki en la defensa; Pablo por delante, de cabecero de área. En el medio del campo Alfredo, Manu y Mario. De media punta Álex, y arriba del todo Juan.

Miguel
Adri----Alberto----Fer----Iñaki
Pablo
Alfredo----Manu----Mario
Alex
Juan.

Empezó el partido. Desde el primer momento se vió sobre el campo qué equipo era el bueno y quien era el que tenía una calidad bastante reducida. Ciencias cogió el balón y empezó a moverla...pero nosotros, a lo nuestro...patadón "pa´arriba". A lo Clemente, a lo Iñaki Bea. Centros y más centros que Alberto y Fer despejaban con ayuda de Miguel. En estás estábamos, pero un pase en profundidad de Manu a Álex dejó al 8 sólo con el portero. Encarando, Álex empezó a amagarle y el portero no se movía. Al tercer amago el portero venció para un lado y el atacante rojillo se la coló para el otro. El gol, dedicado a Víctor.

Pablo, se frotaba las manos: "seguid así chavales"..."¡no nos complicamos!"...los últimos minutos de la primera parte Juan tuvo en sus botas el 0-2. En el descanso, Pablo quitó a Iñaki y metió a Maikel...colocando a Adri de lateral zurdo y Maikel en el lateral derecho. A los 5 minutos de la reanudación, ya estabamos embotellados...pero Pablo estaba en su salsa. Víctor entró por Mario y Aléx bajó a la medular. Manu salió del campo por Luis...y el catenaccio estaba a la máxima potencia. Falta tras falta...tarjeta tras tarjeta para los rojillos, el tiempo pasaba. 

La desesperación empezaba a entrar en las filas de ciencias. No era justo que fueran perdiendo, se creían mejores. Lo eran. Con los cambios hechos, Pablo bajó aún más a Álex, de cabecero de área. Víctor dolorido por el patadón que sufrió al poco de entrar sólo podía aguantar el balón lo máximo que podía, ya que era una isla desierta en medio del campo el pobre hombre...e Iñaki animando desde la banda hacía más épica la victoria.

Tras un tiro de Ciencias que entró medio metro y que el árbitro no vió, el balón lo recogió Alfredo y vió la cabalgada de Álex, al que le puso un buen balón: "vete al córner!" se le oía a Pablo...pero Álex, llegó a las cercanías del área y sin pensarlo: gol por la escuadra...entonces, si que se fue al córner pero a hacer la metralleta por segunda vez. Pablo aún no contento...retrasó a Álex al lateral para aguntar los últimos minutos.

Cuando el árbitro pito el final, la alegría fue inmensa...los buenos habían perdido. Pablo se relamía con su táctica...y por primera vez en la historia, Derecho había pasado a semifinales. Chus, la coordinadora, apenas de lo podía creer. Nosotros tampoco.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Historias de un vestuario: La batalla de Bembibre II

...Tras empezar el calentamiento nos dimos cuenta de que no se nos podía escapar todo lo conseguido hasta el momento y el equipo se unió. Tras volver al vestuario, el Sur hizo una piña y salimos a por todas.

Alineación: Borja; Diego Vallejo, Oscar Villar, Mario Alonso, Langreo; Cani, Manu, (Juan) Adri, Nacho (Sergio); Oscar y Alex (Mario). 

Un comienzo muy bueno de los que aquella tarde vestían "blues" se iba a ver empañado por el de negro, que permitía raciones dobles de patadas. Óscar, tras un pase en profundidad de Álex, encaró al portero, este paró el balón con la mano fuera del área pero le favoreció el rechace y marcó a puerta vacía. Pero lo que tenía que haber sido gol y amarilla...fue falta y amarilla, ¡¡sin expulsar al portero!!. Pero, al final, gracias a la bota derecha del pichichi de la categoría, Óscar, puso el 0-1.

Tras una primera parte donde el partido estaba controlado por los sureños, tras la reanudación comenzó el "show". La gente en los balcones empezaban a escupir a nuestro portero...los espectadores en la banda insultando e intentando agarrar a los jugadores visitantes que calentaban.

Alex es atendido por Guille.
A falta de 20 minutos, el partido empezó a torcerse. Alex, tras sufrir un penalti no pitado, tuvo que pedir el cambio porque acarreaba sendos problemas físicos en los gemelos...el graderío estaba poniéndose nervioso...y la charlotada del arbitro comenzó. Expulsó a Manu (el hermano de Rafa, jugador del Getafe) y a Juan, y lo gracioso es que no dimos ni una patada. Aguantando como podía el Sur defendía el marcador.

Pero el árbitro añadió 8 minutos de descuento, algo nunca esperado...el ambiente calentito en la grada y lo fundido que estaba el equipo hizo que los locales empataran. Un gol más en los más de 5 minutos que quedaban nos relegaban a las tercera plaza...y así fue. Nos marcaron el 2-1.

Pero ese equipo que tenía el Sur, con Merino, era un equipo que iba a por todas siempre...y en los 3 minutos que quedaban, forzaron un corner...los 8 que estaban jugando fueron a rematar...y entre rechaces Oscar Villar, central, metió la bola entre las redes...el banquillo sureño saltó a celebrarlo como si fuera la "champions" -no era para menos- sin ninguna maldad. Pero hizo que a los lugareños se enfadaran más.

Los Marios, celebrando la hazaña.
El equipo local se volcó en los últimos segundos a por los tres puntos, los rojillos (de azul aquella tarde) achicaban como podían. Tras un balón en largo, Canica vaciándose en el esfuerzo cogió la bola, se recorrió todo el campo como una gacela y al encarar al portero, su tiro salió rozando el palo y el árbitro pitó el final.

Pese a esa ocasión fallida, el grupo de amigos que había ido a la guerra salió vivito y coleando de aquella plaza, escoltados por la Guardia Civil hasta Astorga, el viaje de vuelta fue un no parar de cánticos, alegría, gominolas y bailes...total: el objetivo estaba más cerca para aquellos chavales.

El Día de Valladolid se hizo eco de la épica.




FIN.


martes, 6 de septiembre de 2011

Historias de un vestuario: La batalla de Bembibre.

Corría el año 2005, mayo para ser exactos. Estábamos en plena recta final...el último tramo de la temporada y cuatro equipos se disputaban dos puestos para ascender a Liga Nacional. Por orden, iban así: líder León, segundo el Sur, tercero el Zamora y cuarto el Atlético Bembibre. 

Una semana antes, el Sur de Miguel Merino, había ganado al Navega de Salamanca (2-1), hizo lo propio entre semana en Sanabria (1-3) y el sábado santo ganó a uno de sus rivales directos, el Zamora, en casa (3-1). Las posibilidades de ascenso crecían proporcionalmente a lo que crecía la presión y el cansancio para un auténtico grupo de amigos, que era aquel año ese equipo, que nunca se imaginaban donde se iban a meter.


Todo empezó cuando recibimos la hora y el día del partido: Domingo 17.00horas, cuando los horarios siempre habían sido: sábado a las 16.00h. o domingo a las 12.00. El mister, avisó: "chicos, nos espera una buena encerrona". El campo donde estaba previsto el partido estaba en todo el centro del pueblo, cuando toda la temporada había jugado el equipo berciano en uno alejado de la localidad y con pista de atletismo.


Aquel estadio donde jugó aquel grupo de amigos, tenía los vestuarios debajo de la grada, una pared de metal detrás de una portería donde por arriba de aquella pared oxidada se dejaban ver unos altos edificios, cuyos balcones estaban colmados de gente, (al estilo campo del Rayo Vallecano).

Salió el autocar con destino el Bierzo, a primera hora de la mañana, desde el Matadero. Fili, el conductor y que hace muchísimo que no veo, nos ponía todo tipo de música, y para rebajar el ambiente, micrófono en mano empezaba a contar sus numerosos chistes. 

Llegamos a Bembibre, teníamos reservado restaurante, pero el ambiente a batalla se podía oler en las calles. Tras el plato de pasta, carne y ensalada, nos dimos el paseo y tomamos el café (sólo con hielo). Nos sentamos en el parque anexo al estadio y empezamos a mentalizarnos. Merino cogió su cuaderno y empezó a preparar el choque.

Salimos a ver el campo: duro como si fuera cemento...botas con tacos de plástico claramente. Y cinco minutos más tarde entramos a cambiarnos. Apenas se podía escuchar la charla del míster antes del calentamiento del mundanal ruido que hacía la gente encima de nuestras cabezas. Salimos a calentar acongojados de lo que se nos iba a venir encima...

CONTINUARÁ...

Historias de un vestuario.

Como dije ya hace unos dias, se me ocurrió la idea de imitar a Petón -comentarista deportivo (de mi agrado) y ex jugador- de contar cientos de miles de aventurillas que ocurren entre las cuatro paredes de un vestuario: Risas, sustos, broncas, charlas, nervios, agresividad, ganas, euforia, tristeza...son muchos años dando patadas a un balón y muchos los recuerdos que entran en mi cabeza y que difícilmente podré olvidar. Muchos campos donde hemos jugado, mucha gente que hemos visto y conocido, relacionadas con el fútbol o no, muchos entrenadores de los cuales, personalmente, la mayoría guardo un gran recuerdo (jugara o no jugara).